Opinión – Procrastinación

Anteriormente hemos reflexionado sobre la administración del tiempo y cómo existen herramientas informáticas que nos pueden ayudar a tener un mayor control sobre las actividades que debemos llevar a cabo.  Sin embargo, por naturaleza tendemos a postergar las actividades que nos desagradan en pos de divagar en actividades que al final no contribuyen a alcanzar las metas planteadas. ¿Estamos condenados?

En una organización, tenemos la oportunidad de despejar nuestra mente intercambiando impresiones sobre programas televisivos, deportes o noticias de interés general con compañeros de trabajo, salir a comprar el almuerzo, dedicarle un mayor tiempo a la hora de la comida para hacer algunos pagos personales y cuando se acerca la hora de salir, nos damos cuenta de que no hemos rendido lo suficiente y hay que hacer lo que desde el principio tuvimos que hacer.

El problema para una organización se multiplica por el número de empleados que incurren en esta práctica y pareciera que la solución más efectiva es bloquear el acceso a ciertas páginas en Internet como Facebook y otras redes sociales.  Por supuesto, para disgusto de todos en la empresa.

Otra solución errónea es la de someter al equipo de trabajo a una presión excesiva y permanente, con la idea de no permitirle a la gente perder el tiempo.  Si usted ha considerado lo anterior, lo invito a reflexionar: ¿Realmente esto es productivo a largo plazo? Sobra decir que el desastre es inminente cuando en verdad se presentan situaciones de urgencia.

Una posible solución puede venir de la mano de la gamificación, la cual puede quitarle lo desagradable a las tareas y motivar a las personas a cumplir con sus tareas a cambio de una recompensa o reconocimiento por haberlas cumplido.

Otra solución, de mayor complejidad, consiste en realizar un estudio de clima organizacional, con el cual se detectan situaciones que desmoralizan al personal en su trabajo -bien conocemos las publicaciones en Facebook donde los días lunes sufren de un enorme desprestigio- y eliminar o reducir todas aquellas actitudes que afectan el desempeño en la empresa como la aparición de “tribus” en los departamentos, existencia de políticas excesivas, etc.

Definitivamente, la meta es que cada uno de los trabajadores disfrute realmente su trabajo y la relación con las demás personas con las que colaboran.

Por el lado de la vida diaria, Gabriela González escribe en Bitelia un artículo contundente sobre el significado de la procrastinación en la vida cotidiana de muchas personas y cómo afecta en muchos ámbitos personales.

¿Qué tipo de tareas son las más tediosas y que siempre deja al último? ¿Cuál es la cura más efectiva en contra de postergar lo inevitable?

Acerca de Jorge Moreno

Ingeniero de Calidad con experiencia en empresas de diversos tamaños y giros industriales.
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